domingo, 17 de abril de 2011

Fondo blanco, neutro, color diente para hacer sangrar lo que arde entre la frente y el occipital. Yo también tengo un pájaro, Bukowski, pero el mío es un abejaruco carmesí que vive en la cisura entre mis dos hemisferios cerebrales. En mi garganta tengo un pozo de petróleo en constante combustión por donde arden tráquea y esófago. El pensamiento es un emético y la poesía puro vómito, baba de Panero:

yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.



Porque ya soy humus onírico y el símbolo del infinito nunca existió, por eso me tatúo seis letras y una tilde en la muñeca derecha, porque soy zurdo y no creo en la palabra si no corta o acelera un latido o un labio o unas manos...


cuerpos que se agarran de las dudas
para no caer.
                                 Cristian Alcaraz





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