domingo, 23 de octubre de 2011

 
 



A mí no me hables de la belleza de un cuerpo
en superficie.
Yo he visto los órganos que ciñen nuestras entrañas.
Hoy he aplastado un hígado entre mis manos
cubiertas de látex.

A mí, que os he tocado desde dentro,
no me vendáis la piel que os cubre,
vuestro páncreas tiene el mismo color
en cada cuerpo. Vuestra vesícula
es verde sin importar la causa de la muerte.

A vosotros, digo, os veo sin vida
en una mesa de disección. Después volvéis a casa.

Lo que veo por la calle son cádaveres:
futuras clases
de anatomía.




(Texto y dibujo Miguel Rual)