lunes, 24 de diciembre de 2012


SOLSTICIO DE INVIERNO












                      para Cristina Lorenzo García-Pumarino


Podría escribir una canción sobre este 24 de diciembre. 
Pero realmente me cuesta tanto creer que hace tan solo tres 
días Cristina estaba viva, y corría por las calles desnudas
de esta ciudad, y se reía del tiempo y de la navidad, y
amaba a alguien, aunque quizás él ni siquiera fuese aún 
consciente. ¿Os dais cuenta de lo que estoy diciendo? ¡Esa 
persona no lo sabrá jamás! ¿Entendéis por qué han crecido 
las mareas y los ríos ya no llevan agua dulce? Son las 
lágrimas —saladas— que se han vertido en todos los grises 
edificios de la ciudad. Morir con veinte años no es morir. 
¿Muere quien solo probó las primeras gotas de la vida? Me 
cuesta creer que fuese en aquel portal, donde otros años 
había un enorme árbol de navidad —¿lo había esa madrugada?— 
Ese hueco por delante del que pasé durante tres años, 
cuando iba a ver a Elena. Dirán que casi no te conocía, que 
nunca habíamos hablado. Y yo pregunto, ¿hace falta conocer 
a alguien para llorar su muerte? Siempre nos sonreíamos 
cuando bajabas las escaleras y yo iba hacia el ascensor. 
Ahora bajaste por última vez, y no había nadie esperando tu 
sonrisa. Algunos amigos estuvimos discutiendo e intentamos 
calcular, el tiempo de tu caída. No nos culpes, queríamos 
saber si habías sido consciente o si había sido un 
instante. No nos culpes, somos incapaces de entender tu 
muerte, no queríamos pensar que habías sufrido, que te 
había dado tiempo a tomar conciencia de lo que ocurría, a 
experimentar el miedo de la noche clara, porque ya amanecía 
sobre el parque, y no hay noche más profunda que la última 
sonrisa. ¿Es verdad que cuando entregaron tu cuerpo al 
fuego, salieron mariposas, y no ceniza? Quizás todo fuese 
un cuento de Borges y en realidad hayas traspasado el 
reflejo que había en el suelo cuando la gravedad reclamó 
tu cuerpo. ¿Qué mundo has conocido más allá del espejo 
de mármol? Debe ser extremadamente bello, si no regresas. 



                                                 Miguel Rual

14 comentarios:

  1. precioso miguel ... :)

    Coro

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  2. Increíble, me ha puesto los pelos de punta.

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  3. no deberías hablar de su muerte en internet por respeto a los que sí la conocíamos y queríamos

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  4. No sabes lo que estoy sintiendo al leer esto que tu crees que es "literatura" sobre Cristina, si no la conocias limitate a no hablar de ella y mucho menos recreearte en el momento de su muerte por respeto hacia ella y hacia los que SI la conociamos. Me parece una entrada MACABRA y con muy mal gusto "Algunos amigos estuvimos discutiendo e intentamos
    calcular, el tiempo de tu caída" en serio dedicate a otra cosa. Creeme cuando te digo que a ella esta barbaridad que acabas de escribir no le haria ni PUTA GRACIA. Gracias por firmar espero no cruzarme contigo en la vida...................

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  5. Eres un sin verguenza

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  6. borrar esta entrada simplemente por un poco de respeto hacia sus personas queridas, me parece una barbaridad este escrito que lo unico que hace es recrearnos a todos esa escena tan tragica que sigue doliendo en nuestros corazones y encima relatada de esa manera tan macabra y morbosa.

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  7. la verdad no se como has podido escribir esto... espero que no hayas querido transmitir esa crueldad. Sus amigos estamos destrozados, la vamos a querer siempre. No nos hace falta pensar nada ni en cuantos segundos , ni nada de eso, me parece macabro. Cris es la persona mas maravillosa que he conocido en mi vida, una amiga increible, feliz y que siempre estaba sonriendo y sacando lo mejor de cada persona. Lo mínimo que se merece es que se le devuelva todo el amor y alegría que ella repartió.

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  8. Cris, una niña entrañable, que con su sonrisa nos daba toda la luz de su interior. Desde aquí, desde donde anidan los sentimientos quiero hacerte llegar todo el cariño que cada día sigo sintiendo por ti.
    Te quiero, mi preciosa niña, mi dulce sonrisa, corazón generoso, trabajadora incansable... hoy hace un año llegabas de ese primer trimestre de Erasmus...Ojalá nunca se hubiera escrito tan doloroso y pronto final en el libro de tu vida que estaba en plenitud. Te quiero, Cris, te quiero tanto que duele...Tú ya sabes quien soy y lo que siento...


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